Madrid, 29 de agosto de 2026. Hace no tanto, hablar de las grandes potencias del pádel era hacerlo, casi exclusivamente, de España y Argentina. Hoy, el mapa es mucho más amplio. El crecimiento del deporte ha abierto nuevas fronteras, ha multiplicado sus mercados y ha convertido sus grandes torneos en encuentros cada vez más internacionales.
El Comunidad de Madrid Premier Padel P1 by Oysho será una nueva prueba de ello: 16 nacionalidades estarán representadas entre los cuadros de previa y principal.
España y Argentina seguirán siendo las dos grandes delegaciones, pero compartirán protagonismo con jugadores llegados de Italia, Portugal, Francia, Brasil, Suecia, Gran Bretaña, Países Bajos, Alemania, Paraguay, Bélgica, Chile, Grecia, Rusia y Emiratos Árabes Unidos. Una diversidad que hace unos años habría resultado difícil de imaginar y que hoy forma parte de la normalidad de un circuito en plena expansión.
La internacionalización del pádel no se explica únicamente por quién juega. También por quién mira, desde dónde viaja y hasta dónde llega cada torneo. La cita madrileña se retransmitirá en directo en 244 territorios y la edición de 2025 ya dejó una fotografía significativa de su alcance: aficionados de 83 países adquirieron entradas para vivir el torneo en las gradas.
Madrid será, por tanto, mucho más que una parada del calendario. Durante una semana, la capital española reunirá a jugadores procedentes de distintas generaciones y continentes, a aficionados llegados de otros países y a una audiencia global que seguirá el torneo desde miles de kilómetros de distancia.
Una generación que ha cambiado el mapa
Las listas de participantes permiten entender mejor esa transformación. España continúa ocupando una posición central, con Arturo Coello, Alejandro Galán, Juan Lebrón, Jon Sanz, Miguel Yanguas, Paquito Navarro y Javi Garrido entre los protagonistas del cuadro masculino. En el femenino, Gemma Triay, Paula Josemaría, Ari Sánchez, Bea González, Claudia Fernández, Marta Ortega y Alejandra Salazar volverán a poner a España en primera línea.
Argentina, la otra gran referencia histórica del pádel, llegará con una generación que ha convertido su bandera en una presencia habitual en las rondas decisivas. Agustín Tapia, Fede Chingotto, Franco Stupaczuk, Martín Di Nenno, Juan Tello, Sanyo Gutiérrez, Leo Augsburger y Valentino Libaak serán algunos de sus representantes. En el cuadro femenino estarán, entre otras, Delfi Brea, Claudia Jensen, Aranza Osoro, Virginia Riera y Julieta Bidahorria.
Pero quizá lo más revelador esté en todo lo que ocurre alrededor de esas dos grandes potencias.
Italia llega con una de sus representaciones más amplias, encabezada por Denis Perino y Aris Patiniotis, mientras que en el cuadro femenino estarán Carolina Orsi y Giorgia Marchetti. Portugal contará con nombres como Miguel Deus, Nuno Deus y Sofia Araújo, y Francia tendrá entre sus principales representantes a Thomas Leygue y Léa Godallier.
Desde Brasil llegarán Lucas Campagnolo, Lucas Bergamini y Raquel Piltcher; desde Suecia, Adam Axelsson y Douglas Rutgersson; y desde Gran Bretaña, Christian Medina Murphy y Catherine Rose. También estarán Thijs Roper y Marcella Koek, representantes de Países Bajos; Agustin Reca y Victoria Kurz, por Alemania; y Mariano Agustin González San Martín y Martin Abud, por Paraguay.
Y hay todavía más. Clément Geens representará a Bélgica; Javier Valdés, a Chile; Íñigo Jofre y Arnau Ayats, a Emiratos Árabes Unidos, un país al que representan; Christina-Styliani Ntanou, a Grecia; y Ksenia Sharifova, a Rusia.
Y estos son solo algunos de los nombres que ponen rostro a esta expansión internacional. La lista es mucho más amplia y reúne en Madrid a jugadores y jugadoras de 16 nacionalidades, una muestra de cómo el pádel continúa traspasando fronteras y consolidándose como un deporte cada vez más global.
El pádel cambia de escala
La expansión internacional del pádel ha modificado también la naturaleza de sus grandes torneos. Ya no basta con medir el éxito por el número de espectadores que ocupan las gradas. Importa también cuántos países siguen el torneo, cuántos aficionados están dispuestos a viajar para verlo y hasta dónde alcanza la conversación cuando termina el último partido.
Los datos de Madrid apuntan precisamente en esa dirección. 244 territorios recibirán la retransmisión del torneo, mientras que los 83 países de procedencia de los compradores de entradas en 2025 muestran que existe una audiencia dispuesta no solo a seguir el pádel desde casa, sino también a cruzar fronteras para vivirlo en directo.
Es una evolución especialmente significativa para un deporte que durante décadas creció de manera extraordinariamente rápida, pero concentrada en determinados mercados. Ahora el desafío es diferente: consolidar esa expansión, generar nuevas aficiones y convertir el crecimiento en una presencia internacional estable.
En ese proceso, los jugadores tienen un papel decisivo. Las grandes estrellas del circuito se han convertido en referentes de un deporte que viaja con ellos. Un jugador argentino puede tener seguidores en España; una jugadora española puede generar audiencia en Italia; una pareja sueca puede despertar interés en mercados donde hace apenas unos años el pádel era prácticamente desconocido.
El circuito se ha convertido, en ese sentido, en un reflejo de la propia evolución del deporte: más países, más jugadores, más aficionados y una audiencia cada vez menos limitada por la geografía.
Madrid, en el centro del mapa
Por eso la cita madrileña adquiere una dimensión que va más allá de sus seis días de competición. Madrid será el lugar donde coincidan algunas de las principales figuras del circuito, pero también donde se pueda observar, casi a escala real, hasta dónde ha llegado el pádel.
En las pistas estarán 16 nacionalidades. En las gradas, aficionados que ya llegaron desde 83 países en la última edición. Y, a través de la retransmisión, una audiencia potencial repartida por 244 territorios.
Tres cifras que cuentan una misma historia.
La de un deporte que creció con especial fuerza en España y Argentina, pero que ahora mira mucho más lejos. La de un circuito que ha conseguido convertir sus grandes torneos en acontecimientos internacionales. Y la de una ciudad que, durante una semana, volverá a ocupar un lugar privilegiado en ese nuevo mapa.
Madrid no solo acogerá uno de los grandes torneos de la temporada. Será también el punto desde el que el pádel volverá a demostrar hasta dónde ha conseguido llegar.























